Cierra los ojos. Suenan los primeros acordes de aquellas viejas canciones. Mantenlos cerrados. De pronto vuelves a tener 11, 12 años quizá. Déjate llevar. Deja que aquella conocida voz te lleve de la mano a aquellos sitios, a aquella gente, a aquellos sueños.
Después, al abrir los ojos y verte acompañado de todas esas personas, cada una con sus recuerdos, cada una con sus razones para estar ahí, déjate llevar… Olvida por un rato todo lo demás, grita, canta, salta, lanza los restos de esa bebida al aire como parte del improvisado ritual de esta noche para luego volver a cerrar los ojos y reproducir cada una de esas imágenes en la mente… Cierra los ojos de nuevo y sonríe un poco .
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